Diario de Carrera #2 – Trail de Moaña

Entrada #2

TRAIL GMTA DE MOAÑA

(Por Alfonso “Safobo”) 

El día que me dijeron que había resultado ganador del sorteo de un dorsal para el Trail Río da Fraga me alegré muchísimo, aunque no podía imaginar hasta qué punto tuve suerte de que me tocase.
 
Pensaba que eso del GMTA (Galicia Máxica Trail Adventure) era sólo un nombre bonito y que de mágico tendría lo mismo que el resto de pruebas repartidas por toda la geografía gallega. Si de algo podemos presumir en nuestra terriña es de tener paisajes espectaculares de norte a sur.
 
Con el cansancio aún muy presente en mis piernas puedo decir que no sólo ha sido un trail mágico sino el más bonito y completo de cuantos he corrido hasta la fecha. Todo hay que decirlo, hasta ahora no me había atrevido con ninguno de más de 20km (el infernal de Arteixo de 2016 con sus 18km fue lo más parecido) y quizás la mayor distancia le otorga la posibilidad de ofrecer más variedad en el recorrido. Pero si todavía conservo la sonrisa en el rostro es por algo.
 
Viaje hasta Moaña el día anterior en coche, tranquilo y sin indicencias. El Hostal La Paz de 10, superamables en la atención y calidad/precio insuperable. Me dejaron hacer el check-out casi a las 2 de la tarde para que pudiese ducharme con calma después de la carrera. Todo un detalle muy de agradecer.
 
En la recogida de dorsales me encontré con David, amigo trailero y espero que futuro ranna. Con él empecé la aventura del Río da Fraga. Después de un inicio precioso corriendo por la playa en un día que no sólo respetó en cuanto a la lluvia sino que se esforzó por mostrar su mejor cara (muchos fueron los momentos de sol que pudimos disfrutar), empezamos con las “sorpresas”. Desde el principio hubo que mojarse los pies y no tardó mucho más en presentarse una subida que nos acompañaría prácticamente y sin descanso los primeros 13 kilómetros. En muchas zonas la verticalidad del ‘muro’ que había que afrontar superaba todas las expectativas pero una vez se quedaban atrás llegaba la recompensa. Unas vistas de la ría incomparables. Daban ganas de quedarse allí parado contemplándolas durante un buen rato. Pero había más esperándonos a continuación…
 
Nos adentramos en puro bosque. Atravesando frondosas sendas con cascadas y riachuelos me encontré solo de repente. No llevaba a nadie delante ni era capaz de distinguir a ningún corredor si echaba la vista atrás. No puedo describir con palabras la sensación que me embargó estar allí en medio de aquel paisaje salvaje y casi virgen con la única compañía del sonido del agua, de mis pasos y de la agitada respiración. Disfruté cada segundo de aquellos tramos, sorteando troncos caídos, saltando de roca en roca para evitar mojarme más de la cuenta… Y no olvidé algo que tuve presente desde el minuto 1: comí y bebí constantemente para llevar el cuerpo siempre en las condiciones más óptimas posibles. El chaleco Salomon S-Lab Sense Set  que estrenaba estuvo a la altura de lo esperado y facilitó sobremanera la tarea. Igualmente los compresores de la misma marca  hicieron su trabajo. No volveré a otro trail sin ellos.
                                                           
Una vez coronado el punto más alto empezó una bajada de casi 7km con partes bastante técnicas que me hicieron sudar de lo lindo.
Las fuerzas, aunque muy justas, llegaron hasta el final. Y cuando me quise dar cuenta estaba atravesando la meta. ¿El tiempo o la media? En esta ocasión eran lo de menos.
Puede que sean las endorfinas que aún recorren todo mi cuerpo pero la sensación que me ha dejado este trail Río da Fraga no ha podido ser mejor. Quién sabe si volveré a repetir pero igual que una parte de mí quedó en aquellos bosques, otra parte de ellos me la he llevado conmigo.
 
¡Hasta siempre Moaña!
 
 

Comments

comments