Diario de Carrera #33 – Carballo Trail Race

Entrada #33

Carballo Trail Race

(A. Javier “Safobo”)

Si hace menos de un par de años alguien me hubiese dicho que me levantaría una gélida y lluviosa mañana de domingo para ir a correr por el monte le diría que estaba loco. El pasado domingo el loco fui yo. Llevaba tiempo deseando que llegase el día para participar en la primera edición de la Carballo Trail Race, una prueba muy cerca de casa y con el aliciente suficiente (había podido comprobar el recorrido al detalle por internet) para no querer perdérmela por nada del mundo, ni siquiera por el temporal de frío que se había instalado en todo el país hacía unas jornadas.

El viaje hasta Carballo por la AG-55 me dio una idea bastante precisa de lo que sería la mañana: viento y granizo a tutiplén. Justo paró de llover cuando llegué al Pabellón Vila de Noia, cosa que agradecí para poder ir por el dorsal sin empaparme en el intento. Amanecía pero el día estaba gris y por suerte o por desgracia no mejoraría.

Me cambié dentro del coche y cuando llegó la hora me metí en uno de los buses que nos llevaría hasta la playa de Razo, lugar de salida del trail. Por el camino fui charlando con Enrique Souto, un veterano coruñés con unas ganas de monte que no podía con ellas. El trayecto se hizo más corto gracias a él.

Una vez en Razo y habiéndome bajado del bus busco el abrigo de una caseta en la que haría un poco de movimientos articulares y algún estiramiento. A pesar de todo puedo observar que hay muy buen ambiente, la gente aprovecha para sacarse fotos de cara al mar, bravo y espectacular, otros intentan calentar corriendo. Se acerca a saludarme Valentín Angeriz, hijo de nuestro querido Manolo de CrossAgra. Veo que va al largo y le deseo una buena carrera. Poco después me encuentro a Lihto, Maseda y otros foreros de correrengalicia con los que hacía unas semanas compartí zancadas en la Sansil alternativa de Coruña. Les saludo y comparto unas palabras antes de que de comienzo la carrera.

Todo el mundo en la arena y preparado para el pistoletazo de salida. Con una gran cortina de agua que vemos cayendo a lo lejos pero acercándose peligrosamente a nuestra posición empezamos. Sé que sólo van a ser 10 kilómetros por lo que desde la primera zancada me exijo un ritmo ágil. La parte de la playa es una gozada, besando el agua con las zapas disfruto corriendo. No me entierro mucho al pisar y la velocidad es buena. A lo lejos ya veo que una vez termine la playa empieza la cuesta. Una subida primero en asfalto y luego intercalando pista forestal con senderos. Las vistas son estupendas. Antes del kilómetro 2 me doy cuenta que no había pulsado el “START” del reloj al inicio. Lo lamento pero no me preocupo, le pregunto a otro corredor qué distancia llevamos y tomo la referencia. Primera granizada en carrera y hago buen uso del chaleco con capucha que nos regalaron en Ribeira Sacra. Voy a gusto, suficientemente abrigado para soportar la climatología pero sin tanta ropa encima como para sentirme agobiado.

El terreno está muy blando, charcos y barro por doquier. Las Sense Ride pese a que no destacan por un prominente taqueado cumplen su cometido y apenas sufro resbalones traicioneros. Estoy disfrutando. En una subida por la Senda Pinos do Mar me pasa Maseda como un cohete, y eso que hace los 30k. Le animo e intento seguirle unos metros pero cuando el terreno se vuelve más llano noto que necesito respirar sin incrementar el ritmo y veo cómo se me va poco a poco. Como diría Frank: otra liga. Ya en el Lugar de Santa Mariña llego al primer y único avituallamiento del corto (km. 4,6) en el que no paro. Los que allí están nos animan. A través de una pista y habiendo dejado atrás el cruce de la carretera Razo-Aviño llegamos al primer cortafuegos, exigente como no podía ser de otra forma pero que supero sin dificultad. Llevamos la mina a nuestra izquierda. Unos tramos de pista después el segundo cortafuegos, algo menos empinado pero igualmente duro. Tras superarlo un fotógrafo de los muchos que hemos visto a esas alturas nos inmortaliza.

A ratos llueve a ratos no, a ratos me pongo la capucha a ratos me la quito. Me voy manejando bien y preparándome para el descenso una vez alcanzada la cima de Monteneme.

Frenética bajada hasta el Campo do Vinculeiro de Cances, no muy técnica que permite llevar una velocidad endiablada. No da tiempo a nada, apenas la empiezo a disfrutar llego a un tramo de asfalto y veo el arco de meta al fondo. Buen entreno para mis piernas aunque me quedo con la sensación de ganas de más. Aunque hay veces en que es mejor pecar por defecto y no por exceso.

Me dirijo hacia las duchas del campo de fútbol y cual es mi sorpresa que… ¡hay agua caliente! Tras la ducha repongo fuerzas en el avituallamiento habilitado (frutos secos, fruta, agua… y un bollo de pan con pasas para cada uno). Una vez terminado me dirijo a los autobuses que me llevarán de vuelta a Carballo.

Me ha sorprendido lo bien organizado que ha estado todo. En las primeras ediciones siempre se escapan cosas pero estos chicos de la AD Mediaducia pensaron en todo: la logística sobresaliente tanto en el transporte de corredores como el de las bolsas y el guardarropa. Asimismo gran labor tanto de los chicos del Club Ciclista Monteneme como de Protección Civil y de todos los voluntarios que no se cansaban de dar ánimos durante el recorrido.

Sin duda el año que viene repetiré, no sé si al corto o al largo, pero lo que es seguro es que volveré a Carballo.

 

 

Comments

comments